Insuficiencia hepática causas

Insuficiencia hepática: causas, síntomas y tratamiento

Causas

La insuficiencia hepática es causada por lesiones graves en el hígado. Concretamente, las causas son muy variadas e incluyen hepatitis virales, uso de determinados medicamentos, enfermedades metabólicas, linfoma, metástasis hepáticas, exposición a sustancias tóxicas, interrupción de la irrigación sanguínea del hígado, entre otras.

La función del hígado es metabolizar hormonas, medicamentos, vitaminas, bilirrubina, entre otras sustancias producidas por el cuerpo o externas.

Quienes padecen insuficiencia hepática pierden esta capacidad metabólica del hígado, lo cual puede traer serias complicaciones si no es tratada, pudiendo culminar en la muerte.

Hepatitis

Los casos de hepatitis A y B (aguda) pueden complicarse y causar insuficiencia hepática en menos del 1% de los casos. La hepatitis E, por su parte, puede causar insuficiencia en la mujer durante el embarazo. Sin embargo, las lesiones hepáticas no son causadas por el virus de la hepatitis propiamente, sino por la respuesta del sistema inmunológico a la infección viral.

En el caso de la hepatitis B, el colapso de las funciones hepáticas puede ocurrir por una recidiva de una hepatitis B crónica que estaba latente, uso de inmunosupresores o tratamientos con quimioterapia. Existe también un virus específico que causa hepatitis B (virus Delta) que puede provocar insuficiencia hepática aguda.

Finalmente, la hepatitis C raramente causa insuficiencia hepática. Cuando ocurre, es más probable que haya sigo provocada por otros virus.

Medicamentos

El uso de ciertos medicamentos puede provocar insuficiencia hepática. Si bien el paracetamol tiene un efecto previsible sobre el hígado, se sabe que su uso es una causa común de insuficiencia hepática aguda.

Otros medicamentos que pueden causar insuficiencia hepática son la tetraciclina, dissulfiram, ketoconazol, antiinflamatorios no esteroideos, antitiroideos, entre otros.

Otras causas

  • Infección por citomegalovirus, herpes simple, Epstein-Barr, adenovirus, dengue, fiebre amarilla;
  • Enfermedad de Wilson, deficiencia de Alfa 1 antitripsina, tirosinemia, exposición a drogas y toxinas;
  • Interrupción o disminución del flujo de sangre hacia el hígado, obstrucción de las venas, insuficiencia cardiaca;
  • Enfermedad de Still, linfoma, metástasis en el hígado, esteatosis aguda en el embarazo.

El diagnóstico y tratamiento de la insuficiencia hepática es responsabilidad del hepatólogo. Otros médicos podrán intervenir para tratar afectaciones a otros órganos y partes del cuerpo.

Síntomas

Los primeros signos y síntomas de la insuficiencia hepática son: náuseas, cansancio y malestar. Después puede haber ictericia debido a la acumulación de bilirrubina que no es procesada por el hígado y que torna la piel y los ojos con un tono amarillento.

Sin embargo, el síntoma más evidente de la insuficiencia hepática es la encefalopatía, que provoca lesiones en el encéfalo (cerebro y cerebelo). Esta puede surgir antes o después de la ictericia.

Los signos y síntomas de la insuficiencia hepática pueden manifestarse poco a poco o comenzar repentinamente, provocando el colapso de varios órganos y sistemas del cuerpo.

Encefalopatía

Causa los signos y síntomas neurológicos de la insuficiencia hepática, que se manifiestan en el siguiente orden:

  • Cambios en el comportamiento;
  • Trastornos del sueño;
  • Pérdida de la noción del tiempo y el espacio.

Las alteraciones neurológicas causadas por la encefalopatía pueden, además, favorecer el desarrollo de infecciones, hemorragias e insuficiencia renal, con riesgo de provocar el fallo de diferentes órganos y sistemas.

Insuficiencia hepática aguda

La insuficiencia hepática aguda se caracteriza por un fallo de las funciones hepáticas con manifestación de encefalopatía en hasta 8 semanas después del inicio de la enfermedad. Otra característica de la insuficiencia aguda es la afectación de otros órganos y sistemas, como el cerebro, pulmones, riñones, médula espinal, sistema circulatorio e inmunológico.

En la insuficiencia hepática subfulminante, la encefalopatía surge entre la segunda y doceava semana después de la ictericia, que es cuando la piel y los ojos se tornan amarillos. En la insuficiencia hepática fulminante, las lesiones cerebrales se manifiestan en las primeras dos semanas.

El diagnóstico y tratamiento de la insuficiencia hepática es responsabilidad del hepatólogo.

¿Cómo se trata la insuficiencia hepática?

Para las insuficiencias hepáticas causadas por hepatitis y otros virus, el tratamiento consiste en el uso de medicamentos antivirales, así como medidas para disminuir el riesgo de agravar las lesiones en el hígado y la encefalopatía. Por esto, es muy importante controlar las hemorragias, los bajos niveles de oxígeno en la sangre, entre otras alteraciones metabólicas y fisiológicas.

No obstante, el tratamiento concreto dependerá de la causa de la insuficiencia e involucrará la participación de diferentes profesionales de la salud, ya que los daños no se restringen al hígado, sino que también afectan a otros órganos y sistemas.

Trasplante de hígado

El trasplante de hígado es la única manera de salvar la vida de los pacientes con insuficiencia grave. Cuando el problema no ha sido causado por el uso de acetaminofeno (paracetamol), se deberán cumplir cuando menos dos de los siguientes tres criterios:

  • Edad menor a 10 años o mayor a 40;
  • Hepatitis no A ni E;
  • Reacción inesperada a medicamentos;
  • Ictericia presente una semana antes de la encefalopatía;
  • Bilirrubina total superior a 18 mg/dL.

En enfermedades metabólicas y en la enfermedad de Wilson, el trasplante de hígado es capaz de curar definitivamente la insuficiencia hepática.

El trasplante de hígado es contraindicado en casos de infecciones activas y fuera de control, edema cerebral irreversible, trombosis venosas, insuficiencia en otros órganos y edad muy avanzada.

Posibles complicaciones

El pronóstico y probabilidad de cura de la insuficiencia hepática dependen de su causa y de la edad del paciente. En los casos causados por hepatitis A o por uso de paracetamol presentan, el 50% de los pacientes fallecen; a pesar de ello, se le considera un buen pronóstico. Por otra parte, los casos de insuficiencia causados por otros virus y medicamentos suelen tener un pronóstico peor.

La acumulación de líquido en el cerebro (edema cerebral) y la disfunción multiorgánica son las principales causas de muerte.

Edema cerebral

El edema cerebral provoca un aumento de la presión dentro del cráneo, causando además un aumento de la presión arterial y rigidez muscular.

Con la evolución de la enfermedad, se observan cambios en la postra, dilatación de las pupilas, dolor de cabeza, vómitos, entre otros signos y síntomas.

Disfunción multiorgánica

Cuando ocurre, causa la aparición de otros signos y síntomas, como presión arterial baja, dilatación de los vasos sanguíneos, edema pulmonar, lesión renal y formación de coágulos diseminados por toda la corriente sanguínea.

Otras complicaciones

En una parte considerable de los casos de insuficiencia hepática hay hipoglucemia, esto es, niveles bajos de glucosa en la sangre. Esta puede estar relacionada con una baja producción de glucosa hepática, una alteración del metabolismo de la grasa en el hígado o un aumento de la concentración de insulina en la articulación debido a enfermedades hepáticas graves.

Las hemorragias más frecuentes ocurren en la parte superior del tracto digestivo.

Una buena parte de los casos de insuficiencia hepática son parte de cuadros de infecciones, muchas veces provocadas por procedimientos médicos invasivos que pueden servir como puerta de entrada para bacterias.

La insuficiencia renal es otra complicación común de la insuficiencia hepática.

El diagnóstico y tratamiento de la insuficiencia hepática es responsabilidad del hepatólogo.

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