Depresión clínica

Depresión clínica: síntomas y tratamiento

Síntomas

La depresión, también conocida como trastorno depresivo mayor, es un trastorno mental caracterizado por síntomas de desánimo, incapacidad para sentir placer, fatiga, dificultad para concentrarse, tristeza permanente, alteraciones de apetito, falta de libido, insomnio, entre otros.

Quienes padecen este trastorno se muestran constantemente tristes y desanimados, casi diariamente, en muchos casos con una actitud pesimista. Asimismo, es común que estos individuos se sientan inseguros, culpables, inútiles e incluso con pensamientos suicidas.

Por otro lado, la depresión puede causar pérdida o aumento de peso, así como aumentar o disminuir su apetito. Los movimientos de la persona también pueden verse alterados, pudiendo volverse más lentos o agitados de lo normal. También, es común que el paciente manifieste cansancio y falta de energía constantemente.

Tratamiento

El tratamiento del trastorno depresivo mayor consiste en el uso de antidepresivos con psicoterapia. Además del tratamiento clínico, es importante hacer algunos cambios en el estilo de vida del paciente y fomentar la práctica regular de actividad física.

Los antidepresivos ayudan a prevenir nuevas crisis y a mejorar progresivamente los síntomas. Estos medicamentos suelen mostrar mejorías a las pocas semanas. No obstante, el uso de los antidepresivos se deberá mantener por meses o años, según cada caso, para evitar la reaparición de crisis depresivas.

La psicoterapia, por su parte, es una parte importantísima del tratamiento, pues además de incidir sobre el origen de la depresión, ayuda a la persona a vigilar sus comportamientos y pensamientos, haciéndola reflexionar sobre sus emociones.

El método más usado en el tratamiento de la depresión es la terapia cognitivo comportamental.

Cambios en el estilo de vida

La actividad física regular ayuda al paciente a salir de la depresión y ayuda a prevenir nuevas crisis. Los beneficios del ejercicio en el tratamiento de la depresión se deben a dos hormonas que se liberan en el proceso, que son la endorfina y la dopamina.

La endorfina está asociada a una sensación de bienestar, placer y euforia, mientras que la dopamina tiene un efecto relajante. La acción de estas hormonas en el organismo puede promover un equilibrio mental y social durante un tiempo prolongado, ayudando a prevenir nuevas crisis.

Además del ejercicio, se pueden fomentar otros cambios de comportamiento y estilo de vida, como evitar el consumo excesivo de alcohol, el uso de drogas y otras situaciones que puedan favorecer el desarrollo de una crisis. Asimismo, el paciente podrá beneficiarse de actividades que le agraden, como un pasatiempo.

Cabe recordar que el tratamiento de la depresión debe mantenerse por el tiempo que haya determinado el psiquiatra, aun si los síntomas han desaparecido. La interrupción del tratamiento antes de tiempo aumenta la probabilidad de volver a presentar crisis y recaídas de ánimo.

Depresión clínica: síntomas y tratamiento

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *