Endocarditis bacteriana

Endocarditis bacteriana: síntomas, causas y tratamiento

¿Cuáles son los signos y síntomas de la endocarditis bacteriana?

Los signos y síntomas de la endocarditis bacteriana pueden presentarse gradual o súbitamente. Las manifestaciones más comunes son la fiebre, escalofríos, sudores nocturnos, frecuencia cardiaca alterada, falta de aire, cansancio, tos persistente, pérdida de peso, dolores musculares y articulares y presencia de sangre en la orina.

Sin embargo, el signo más característico de la endocarditis bacteriana son las manchas rojas abultadas en los dedos de las manos y pies. Estas manchas pueden también aparecer en la piel, mucosas y parte blanca de los ojos.

La válvula cardiaca más afectada por la endocarditis bacteriana es la aorta, aunque la infección puede ocurrir en cualquier parte del endocardio (parte interna del corazón) y sus estructuras, principalmente las válvulas.

Asimismo, la parte derecha del corazón suele ser la más afectada, lo cual puede favorecer la formación de émbolos que pueden dislocarse hacia los pulmones. El émbolo infectado genera también una infección generalizada en los pulmones.

Cuando, por otra parte, la endocarditis ocurre en el lado izquierdo del corazón, los émbolos infectados pueden dislocarse hacia el cerebro, arterias coronarias, riñones y bazo. En caso de sepsis (infección generalizada), el corazón suele verse también afectado.

Diagnóstico

El diagnóstico de la endocarditis bacteriana se realiza por medio de exámenes de sangre y electrocardiograma.

El ecocardiograma de tórax puede detectar la presencia de vegetaciones en casi todos los casos. No obstante, este examen no puede indicar la presencia de endocarditis en casos de obesidad, EPOC o deformidades en la pared torácica. La ecocardiografía realizada a través del esófago es más invasiva, aunque más sensible para detectar vegetaciones.

Causas

Las principales causas de endocarditis bacteriana son la presencia de bacterias en la circulación sanguínea y lesiones en la porción más interna del corazón (endocardio), principalmente en las válvulas cardiacas. Los microorganismos llegan al corazón a través de la sangre y se instalan en estas lesiones, formando un coágulo infeccioso que da origen a la endocarditis bacteriana.

Cabe señalar que la mayoría de los casos de endocarditis infecciosa es causada por bacterias, aunque también puede ser ocasionada por hongos.

La entrada de las bacterias en la circulación puede ocurrir debido a lesiones, inflamaciones o infecciones en los dientes o en las encías, enfermedades en la piel, ETS, inflamaciones intestinales, uso de jeringas compartidas, uso de catéter, intervenciones médicas u odontológicas, entre otras enfermedades y condiciones que actúan como puerta de entrada para estos microorganismos.

Sin embargo, la presencia de bacterias en la sangre no significa necesariamente que la persona desarrollará endocarditis bacteriana. De hecho, en la mayoría de los casos las bacterias que llegan al corazón no se instalan en este órgano ni generan infecciones. No obstante, cuando hay alguna lesión en el endocardio o en una válvula cardiaca, las bacterias pueden instalarse y multiplicarse, dando origen a una vegetación, característica de las endocarditis. Por ello, existen factores de riesgo para el desarrollo de endocarditis bacteriana, como el uso de prótesis valvulares, enfermedades cardiacas congénitas, casos anteriores de endocarditis, fiebre reumática, entre otras condiciones.

Tratamiento

El tratamiento consiste en el uso de antibióticos. Estos se administran por vía intravenosa, por un periodo de entre 4 y 6 semanas. En los casos en que la válvula cardiaca se encuentra dañada o destruida, puede ser necesario realizar una cirugía para recomponer o substituirla.

También es importante tatar las infecciones en otras partes del cuerpo para que las bacterias no lleguen a la corriente sanguínea e infecten el corazón.

El diagnóstico de la endocarditis se realiza por medio de exámenes de sangre, electrocardiograma, ecocardiografía, rayos-X, tomografía computarizada o resonancia magnética.

Complicaciones

La gravedad de la endocarditis dependerá del tipo de bacteria causando la infección. Hay casos de alta toxicidad que empeoran en cuestión de días o semanas, destruyendo la válvula cardiaca y causando sepsis. En otros, la endocarditis puede tomar semanas o meses en evolucionar y no causar sepsis.

Entre las peores complicaciones de la endocarditis bacteriana están la insuficiencia cardiaca, las embolias y las complicaciones neurológicas. La insuficiencia cardiaca congestiva ocurre en casos de daños valvulares causados por la infección. Las embolias, por su parte, afectan principalmente el sistema nervioso central, ocasionando complicaciones neurológicas.

Si no es tratada adecuadamente, la endocarditis puede causar la muerte. En caso de presentar síntomas, acuda con un médico.

Endocarditis bacteriana: síntomas, causas y tratamiento

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *