Endoscopia: ¿En qué consiste?

La endoscopia digestiva alta se realiza con un aparato llamado endoscopio. Este aparato consiste en un tubo flexible con cerca de 1 metro de largo y 1 cm de diámetro. En uno de sus extremos se instala una microcámara que transmite imágenes a un monitor y permite al médico ver el interior del tracto digestivo.

El examen comienza desde la preparación. El paciente debe acudir a la endoscopia en un ayuno de por lo menos 8 horas. Es importante informar al médico en caso de estar usando algún medicamento o de tener alguna alergia. En el examen, la persona es acostada de lado, y es entonces que se aplican los sedantes y analgésicos vía intravenosa. Se coloca una pieza de plástico entre los dientes del paciente y se le instala un catéter de oxígeno debajo de la nariz.

A continuación, el médico introduce el endoscopio en el tubo digestivo a través de la boca y las imágenes internas comienzan a ser transmitidas por la cámara.

La duración de la endoscopia varía entre 5 y 10 minutos. Este tiempo depende de la necesidad de realizar otros procedimientos, como una biopsia.

Si el paciente así lo prefiere, la endoscopia puede realizarse bajo sedación. En niños, este procedimiento se realiza con anestesia general.

Después de la endoscopia, el paciente permanece en la sala de recuperación, en reposo, durante 10 a 30 minutos. La garganta puede estar dormida, lo cual es normal. Si la persona recibió oxígeno durante el examen, puede haber estornudos y congestión nasal. No se permite conducir después de la endoscopia y se debe llevar una alimentación ligera.

En caso de malestar, náuseas, vómitos o sangrado, el paciente debe contactar al médico o sector de endoscopia del hospital.

La endoscopia digestiva alta es un procedimiento que permite visualizar y tratar enfermedades del esófago, estómago y porción inicial del intestino.

Endoscopia: ¿En qué consiste?

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