Sífilis

Sífilis: qué es, transmisión, síntomas y tratamiento

¿Qué es la sífilis?

La sífilis o chancro duro es una enfermedad infectocontagiosa, de transmisión sexual (ETS), causada por la bacteria Treponema pallidum. Su evolución es lente, con periodos de manifestación aguda y otros de latencia (sin síntomas). Si no es tratada correctamente en su fase inicial, la sífilis puede comprometer todo el organismo.

La transmisión de la sífilis ocurre a través de relaciones sexuales desprotegidas con personas infectadas, pudiendo también ser transmitida de la madre hacia el feto durante el embarazo (sífilis congénita).

Los síntomas iniciales de la sífilis se caracterizan por pequeñas heridas que aparecen en los órganos genitales y ganglios inflamados en la ingle. Estos síntomas suelen manifestarse entre 7 y 20 días después de la relación sexual (vaginal, oral, anal) sin protección.

¿Cuáles son los síntomas de la sífilis?

Los primeros síntomas y señales de la sífilis son pequeñas heridas que surgen en los genitales y la aparición de ganglios de la ingle inflamados. Estas manifestaciones suelen aparecer de 7 a 20 días después de una relación sexual desprotegida con alguien infectado.

Los ganglios inflamados y las heridas no causan dolor, ni pican, no arden ni tienen pus. Las heridas pueden desaparecer sin dejar cicatrices, incluso sin tratamiento.

Los síntomas desaparecen y la persona cree que está curada. Sin embargo, la sífilis se mantiene en el cuerpo, oculta durante meses o años, pues la bacteria sigue circulando por la sangre.

En un segundo momento, generalmente después de algunos meses, pueden surgir manchas en el tronco y las extremidades del cuerpo (palmas de las manos y suelas de los pies), y puede haber caída de cabello, pérdida de peso, fiebre, malestar y dolor de cabeza.

Las manchas y los demás síntomas también se resuelven espontáneamente. No obstante, después de algunos años comienzan a surgir complicaciones graves como parálisis, ceguera, enfermedades neurológicas, problemas cardiacos, enfermedades óseas, las cuales pueden provocarle al paciente la muerte.

Tipos de sífilis

La sífilis puede ser clasificada como primaria, secundaria, terciaria y congénita, dependiendo de su etapa y forma de transmisión.

Sífilis primaria

La sífilis primaria se caracteriza por una lesión ulcerosa de base endurecida, lisa, brillante, con secreción líquida, transparente y escasa que provoca poco o nada de dolor. En las mujeres, puede aparecer en los labios mayores, vagina, clítoris, perineo y cuello del útero; en los hombres puede ocurrir en la glande o el prepucio.

Junto con esta lesión, surgen ganglios inflamados en la ingle que no causan dolor y aparecen dos o tres semanas después de la relación sexual desprotegida. Después de 3 a 4 semanas, la úlcera desaparece espontáneamente, sin dejar cicatriz, lo que hace pensar a la persona que está curada.

Sífilis secundaria

La sífilis secundaria es la fase que se caracteriza por la diseminación de la bacteria por el organismo, 4 a 8 semanas después de la aparición de la primera lesión. Aparecen manchas rojas en la piel, principalmente en el tronco y las extremidades (palmas de las manos y suelas de los pies), hay fiebre, malestar, pérdida de peso, dolor de garganta, falta de apetito, caída del cabello y vuelve a haber ganglios inflamados.

Los síntomas de la sífilis secundaria también desaparecen espontáneamente, dando de nuevo al paciente la falsa idea de que está curado. A partir de la fase secundaria, la sífilis puede permanecer latente en el organismo, es decir, sin manifestar síntomas por un largo periodo, pasando a la fase terciaria.

Sífilis terciaria

La sífilis terciaria está marcada por manifestaciones severas en los órganos afectados. Puede haber meningitis, parálisis nerviosa y obstrucción de los vasos sanguíneos del cerebro, con riesgo de ceguera y derrame cerebral. Afecta también la médula espinal, llevando a la pérdida de reflejos y sensibilidad de los miembros, pudiendo causar parálisis.

La sífilis también afecta el funcionamiento de las válvulas cardiacas y puede provocar lesiones en arterias grandes, como la aorta.

Sífilis congénita

La sífilis congénita, por otra parte, es transmitida de la madre al feto durante el embarazo, pudiendo provocar un aborto o malformaciones. Gran parte de los síntomas se manifiestan en los primeros meses de vida, como la neumonía, heridas en el cuerpo, pérdida de la audición y visión, problemas óseos y neurológicos.

La sífilis puede prevenirse por medio del uso de preservativos en todas las relaciones sexuales. El diagnóstico hace por medio de un examen de sangre y el tratamiento consta de antibióticos, generalmente penicilina.

Esta es una enfermedad fácilmente tratable, sobre todo en su fase inicial. No obstante, sin tratamiento, puede provocar daños irreversibles a los órganos

Transmisión

La transmisión de la enfermedad ocurre a través de relaciones sexuales sin protección con personas infectadas, pudiendo también ser transmitida al bebé durante el embarazo o al momento del parto. La sífilis no se transmite por compartir cubiertos, ropa o el retrete.

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) causada por la bacteria Treponema pallidum. La transmisión sexual ocurre debido al contacto con las lesiones genitales de la persona infectada durante el sexo vaginal, anal u oral.

Las mujeres con sífilis que se embarazan o adquieren la enfermedad durante el embarazo y no llevan un tratamiento adecuado, pueden transmitir la sífilis al feto durante la gestación o parto, causando sífilis congénita.

La sífilis congénita puede causar malformaciones, muerte fetal y aborto espontáneo. La mayoría de los síntomas se manifiesta en los primeros meses de vida del bebé, pudiendo incluir neumonía, heridas en el cuerpo, pérdida de la audición y visión, problemas óseos y comprometimiento neurológico.

El uso correcto del preservativo masculino o femenino en todas las relaciones sexuales es una medida muy importante para prevenir la transmisión de la sífilis. Esta enfermedad es fácilmente tratada, sobre todo al inicio de las lesiones.

En caso de presentar alguna lesión genital, consulte a un médico general para ser evaluado.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento de la sífilis es simple y se realiza con antibióticos, normalmente penicilina. La duración del tratamiento va de 7 a 14 días, de acuerdo con la fase de la enfermedad.

La pareja de la persona con sífilis debe someterse a los exámenes para verificar si está infectado/a. Si el resultado es positivo, debe llevar también el tratamiento.

Es importante usar preservativos en las relaciones sexuales para prevenir la transmisión de la enfermedad, incluso durante el tratamiento.

En el caso de la sífilis congénita, transmitida de la madre al bebé durante el embarazo o al momento del parto, el tratamiento también consta de penicilina. Sin embargo, el bebé debe ser internado para una investigación sobre posibles complicaciones y deberá ser monitoreado hasta los 18 meses.

Cabe señalar que la sífilis es una enfermedad fácilmente tratada, sobre todo cuando inician los síntomas. Por eso, las personas que han tenido relaciones sexuales sin protección y presentan alguno de los síntomas característicos de la sífilis, deben acudir a un centro de salud para recibir el diagnóstico y tratamiento adecuados.

Sífilis congénita: qué es y cómo se trata

La sífilis congénita es la forma de sífilis transmitida por la mujer infectada hacia el feto durante el embarazo.

La mujer que adquiere sífilis durante el embarazo puede transmitir la enfermedad al feto. La enfermedad se transmite cuando el agente causa de de la sífilis, el treponema pallidum, atraviesa la placenta y entra en contacto con el feto. En estos casos, se le conoce como sífilis congénita.

La sífilis congénita está asociada a diversos problemas como:

  • Parto prematuro;
  • Malformación fetal;
  • Muerte neonatal;
  • Bajo peso al nacer;
  • Anomalías congénitas;
  • Secuelas neurológicas.

La transmisión de la sífilis de la madre al feto puede darse en cualquier momento de la gestación.

Entre las pruebas a las que la mujer debe someterse durante las consultas prenatales se incluye el examen de sangre para detectar la sífilis.

La sífilis puede prevenirse con el uso de preservativos en las relaciones sexuales.

¿Cómo se trata la sífilis congénita?

El tratamiento de la sífilis congénita se realiza con penicilina.

La dosis del medicamento y la duración del tratamiento se determinaran de acuerdo con el tratamiento previo realizado por la madre.

La presencia de alteraciones clínicas y radiológicas en el niño también servirá para orientar el tratamiento.

Es importante el monitoreo durante y después del tratamiento, por medio de consultas programadas y exámenes de rutina, para asegurarse de que la enfermedad ha desaparecido por completo.

Cuando el tratamiento se inicia a tiempo, la probabilidad de transmisión de la enfermedad al feto se reducen. Por eso, es fundamental acudir a las consultas prenatales y cumplir con el tratamiento para evitar las complicaciones de la sífilis congénita.

¿Puedo tener hijos si he padecido sífilis?

Sí, las personas que han padecido sífilis pueden procrear, siempre que la enfermedad haya sido tratada debidamente y los exámenes de sangre confirmen que tanto el hombre como la mujer están curados.

Las mujeres que han padecido sífilis pueden quedar embarazadas, aunque es necesario que el tratamiento se haya realizado correctamente y que la enfermedad esté completamente curada.