Hipertensión arterial: qué es, causas y síntomas

¿Qué es la hipertensión arterial?

La hipertensión arterial sistémica (HAS) ocurre por diversas causas, que aquí describiremos. Es define como el aumento crónico de la presión sanguínea, con un valor superior a 140/90 mmHg (en adultos de hasta 72 años, sin comorbidades como diabetes o insuficiencia renal).

Los valores de la presión arterial se clasifican de la siguiente manera:

  • Presión arterial normal: valores menores o iguales a 120/80 mmHg;
  • Pre-ihpertensión: valores entre 121/81 – 139/89 mmHg;
  • Hipertensión grado I: valores entre 140/90 – 159/99 mmHg;
  • Hipertensión grado II: valores iguales o superiores a 160/100 mmHg.

La hipertensión constituye uno de los factores de riesgo más importantes para desarrollar enfermedades cardiovasculares y renales, siendo responsable de al menos el 40% de las muertes por derrame cerebral, 25% de las muertes por enfermedad arterial coronaria y, junto con la diabetes, 50% de los casos de insuficiencia renal terminal.

¿Cuáles son las causas de la hipertensión arterial?

Hipertensión arterial esencial (primaria) – sin causa definida (idiopática) – 95% de los pacientes.

Aunque no se conoce su causa exacta, se sabe que puede ser causada por múltiples factores genéticos y de estilo de vida.

El aumento de la absorción de sal por los riñones, una respuesta exagerada de los vasos sanguíneos a estímulos nerviosos mediados por neurotransmisores, como la adrenalina y la pérdida de la elasticidad de las arterias son algunos de los mecanismos responsables del aumento de la presión arterial en la hipertensión primaria.

La hipertensión esencial generalmente aparece de forma gradual, empeorando con el paso de los años. Aún no se sabe por qué estas alteraciones surgen en determinadas personas, aunque ya es posible identificar algunos factores de riesgo de la hipertensión esencial:

  • Afrodescendencia: los negros tienen mayor incidencia de HAS, iniciando a una edad más temprana y con complicaciones más numerosas y graves a lo largo de los años;
  • Genética: historial familiar – cuantos más parientes con presión alta haya, mayores son las probabilidades de desarrollar la enfermedad.
  • Consumo de sal (cloruro de sodio): la sal aumenta la presión arterial debido a las alteraciones que produce en los vasos sanguíneos: 1) aumenta el volumen de los líquidos dentro de los vasos y 2) el sodio actúa directamente en las paredes de las arterias, causando su constricción (disminución del diámetro), lo cual a su vez provoca un aumento de la resistencia al paso de la sangre y una menor capacidad de dilatación. Se recomienda consumir no más de seis gramos de sal por día.
  • Obesidad: las personas con índice de masa corporal igual o mayor a 30 tienen seis veces más probabilidades de presentar hipertensión arterial. La circunferencia abdominal también es un factor de riesgo.
  • Consumo de alcohol: el consumo diario de dos o más dosis de alcohol por día (dos copas de vino, dos latas de cerveza) aumenta al doble el riesgo de HAS. Cuando mayor sea la cantidad de alcohol ingerido, mayor el riesgo.
  • Edad: a lo largo de los años, los vasos sanguíneos van pasando por un proceso llamado arteriosclerosis, en el cual las paredes arteriales se endurecen, haciendo que pierdan elasticidad y capacidad de adaptarse a los cambios de presión arterial. La hipertensión en personas mayores es típicamente la sistólica.
  • Colesterol elevado: aumenta el depósito de grasa en las arterias en un proceso llamado aterosclerosis, que lleva a la hipertensión arterial.
  • Sedentarismo: la práctica regular de ejercicio disminuye los niveles de adrenalina circulante, que causa la constricción de las arterias y aumenta la liberación de endorfinas y óxido nítrico, que causa la dilatación de los vasos sanguíneos, lo cual a su vez ayuda a prevenir la hipertensión. El sedentarismo también puede contribuir al sobrepeso y aumento de colesterol.
  • Tabaquismo: el cigarro provoca un aumento inmediato de la presión arterial por la acción vasoconstrictora de la nicotina, además de acelerar el mecanismo de arteriosclerosis, tornando los vasos sanguíneos duros y rígidos. El humo pasivo también es un factor de riesgo para la hipertensión arterial;
  • Anticonceptivos orales (ACO): la píldora anticonceptiva suele aumentar ligeramente la presión arterial. Sin embargo, hay mujeres, principalmente aquellas que son fumadoras con más de 25 años, para quienes los ACO pueden causar hipertensión.

Hipertensión secundaria – (5% de los pacientes):

Contrario a lo que sucede en la hipertensión esencial, en donde hay factores de riesgo identificados, pero no una causa claramente establecida, la hipertensión secundaria sí tiene una causa exacta. En estos casos, el paciente padece una enfermedad que lleva a la hipertensión. Algunas enfermedades que pueden causar hipertensión son:

  • Insuficiencia renal crónica: una de las principales causas de hipertensión secundaria. Cuando los riñones comienzan a fallar, el cuerpo comienza a tener dificultades para excretar el exceso de sal y líquidos consumidos, lo que provoca un aumento de la presión arterial. Cerca del 85% de los pacientes con insuficiencia renal crónica tienen hipertensión. Es importante recordar que lo contrario también puede ocurrir, es decir, que la hipertensión provoque una insuficiencia renal.
  • Glomerulonefritis: los glomérulos contienen los filtros que “limpian” la sangre. La glomerulonefritis es el grupo de enfermedades que causan la inflamación de los glomérulos. Hay varias enfermedades que provocan glomerulonefritis y casi todas presentan hipertensión como partes de los síntomas.
  • Riñones poliquísticos: los riñones expandidos aumentan la liberación de la hormona renina, que causa una mayor absorción de sodio en los túbulos renales y aumenta, consecuentemente, el riesgo de hipertensión. Las personas con riñones poliquísticos pueden presentar hipertensión incluso sin haber presentado aún transformaciones detectables de la función renal.
  • Estenosis de la arteria renal: estenosis se refiere al estrechamiento de una arteria. La estenosis de la arteria renal reduce el aporte sanguíneo hacia el riñón. Como la presión sanguínea que llega al riñón está muy baja, el riñón reacciona como si la presión estuviese baja en todo el cuerpo y comienza a retener más sales y líquidos para compensar esta falsa hipotensión.
  • Feocromocitoma: es un tumor maligno de la glándula suprarrenal, que produce adrenalina. La hipertensión puede ser causada por este exceso de adrenalina.
  • Aldosteronismo primario: normalmente es causado por un tumor benigno de la glándula suprarrenal o por un crecimiento anormal de esta. Causa hipertensión debido al aumento de la producción de la hormona aldosterona, que actúa en el riñón aumentando la absorción de sodio en los túbulos renales.
  • Síndrome de Cushing: enfermedad causada por corticoides en exceso en el organismo, tanto por el aumento de su propia producción por la glándula suprarrenal como por la ingesta de corticoides sintéticos en exceso para tratar alguna enfermedad.
  • Apnea obstructiva del sueño: ocurre sobre todo en obesos y se caracteriza por periosos de apnea (interrupción de la respiración) durante el sueño. La mitad de los pacientes presenta hipertensión que suele estar más elevada por la mañana, al contrario de lo que ocurre con otras causas de hipertensión.
  • Causas renovasculares: aterosclerosis, hiperplasia fibromuscular, poliarteritis nodosa.
  • Causas neurológicas: aumento de la presión intracraneal, cuadriplejia, porfiria aguda, disautonomía familiar.
  • Exógenas: abuso de alcohol, nicotina, drogas inmunosupresoras, intoxicación por metales pesados.
  • Estrés agudo: cirugías, hipoglicemia, quemaduras, abstinencia alcohólica, post-paro cardiaco, perioperatorio.
  • Hipertensión gestacional.
  • Otras causas: insuficiencia aórtica, fístula arteriovenosa, tirotoxicosis, enfermedad de Paget y beriberi (hipertensión sistólica).

10 recomendaciones contra la presión alta

  • Mida su presión al menos una vez al año;
  • Practique actividad física todos los días, o por lo menos 40 minutos, cinco veces por semana;
  • Mantenga el peso ideal, evite la obesidad;
  • Reduzca el consumo de alcohol. Si es posible, no beba;
  • Lleve una alimentación saludable: poca sal, sin frituras, más frutas y verduras;
  • No fume;
  • Nunca suspenda el tratamiento, es para toda la vida. Sígalo correctamente;
  • Siempre siga las indicaciones que le da su médico;
  • Duerma ocho horas todas las noches. Procure que su calidad de sueño se buena;
  • Evite el estrés. Reserve tiempo para su familia, los amigos y el placer. Dedique al menos una hora al día, todos los días, para hacer algo que disfrute.

En caso de sospecha de hipertensión arterial, debe consultar a un médico (de preferencia un cardiólogo). Él podrá realizar las evaluaciones necesarias y, de diagnosticarlo con hipertensión, prescribirle el mejor tratamiento para su caso.

Síntomas de hipertensión arterial

Los síntomas de la hipertensión arterial sistémica pueden ser diversos, pudiendo no manifestarse, como ocurre en la mayoría de los casos.  De hecho, las señales y los síntomas que surgen son enfermedades derivadas de la hipertensión arterial que no ha sido debidamente tratada, y no de la hipertensión propiamente. Por lo tanto, se trata de síntomas de insuficiencia cardiaca, renal o un accidente cerebrovascular.

Es importante desmentir algunos mitos:

  • El dolor de cabeza o de nuca NO SON síntomas de hipertensión arterial. Generalmente ocurre lo opuesto, es decir, que el dolor (sea en la cabeza, barriga, columna o cualquier otra zona) eleva la presión, lo cual es normal en estos casos. El dolor de cabeza directamente causado por el aumento de la presión solo ocurre en niveles muy elevados, generalmente superiores a 200/110 mmHg, o en pacientes con picos hipertensivos muy por encima de lo normal.
  • El nerviosismo y la ansiedad NO SON síntomas de hipertensión arterial, por lo mismo que el dolor de cabeza: generalmente, la ansiedad y los nervios elevan la presión arterial y no viceversa. Obviamente, hay excepciones a esta regla: las personas con insuficiencia cardiaca (que puede o no ser debido a la hipertensión arterial), pueden tener síntomas como cansancio y falta de aire, causando ansiedad.
  • El sangrado nasal NO es síntoma de presión alta, excepto en el 15% de los pacientes con cuadros más graves. Si su nariz sangra frecuentemente, consulte a un otorrinolaringólogo, pues es probable que se debe a otras causas.
  • Los mareos NO son síntoma de hipertensión arterial. De hecho, los pacientes hipertensos que llevan tratamiento suelen padecer mareos – no como síntoma del aumento de la presión, sino como un efecto colateral del medicamento – principalmente cuando la presión cae rápidamente. Los mareos también pueden deberse a otros motivos, como neuritis vestibular (conocida popularmente como laberintitis) o vértigo paroxístico posicional benigno, entre otras causas. Cuando la presión se eleva súbitamente, a valores superiores a 200-220 mmHg de presión sistólica, es posible que el paciente sienta mareos. Es importante resaltar que los picos hipertensivos pueden ocurrir en los cuadros de AVC y los mareos son un síntoma común de estas complicaciones, por lo que se debe hacer una investigación en estos casos.
  • Las ondas de calor y el rubor facial (cara roja) NO son síntomas de presión alta. El aumento de la presión arterial no provoca calores ni enrojece la cara. El rubor y el calor ocurren cuando los vasos sanguíneos del rostro se dilatan. Esto puede ocurrir por diversas causas, como exposición al sol, calor, frío, alimentos picantes, bebidas calientes, reacciones a productos de la piel, estrés emocional, consumo de alcohol o ejercicio; estas situaciones también pueden alterar la presión arterial temporalmente.

En caso de sospecha de hipertensión arterial, consulte a un médico (de preferencia un cardiólogo), para ser evaluado y recibir orientaciones.

Hipertensión arterial: qué es, causas y síntomas

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