Insuficiencia renal crónica: qué es y cuáles son sus síntomas

¿Qué es la insuficiencia renal crónica?

La insuficiencia renal crónica (IRC) es la supresión lenta (a lo largo de los años), progresiva e irreversible de la función renal (de los riñones). Algunas enfermedades, como la diabetes, hipertensión arterial y enfermedades renales (riñones poliquísticos, glomerulonefritis) causan un riesgo mayor de pérdida rápida de la función renal.

Los pacientes que tienen uno o más de estas enfermedades tienen siempre algún grado de lesión renal, que, no obstante, puede no haber perjudicado su capacidad de filtrar sangre. Tienen una función renal normal, sin síntomas, pero con un riesgo elevado de deterioración de la función renal a largo plazo.

Puede haber también disfunciones en el control del equilibrio hidroelectrolítico y ácido-base, o alteraciones hormonales, como la deficiencia en la síntesis de eritropoyetina y vitamina D.

 ¿Cuáles son los síntomas?

La insuficiencia renal crónica puede dividirse en etapas, de acuerdo con la tasa de filtración glomerular, que puede ser estimada por medio de los valores de creatinina sanguínea. Cada una de las etapas presenta diferentes signos y síntomas.

Las fases de la IRC se dividen de la siguiente manera:

  • IRC fase I: Pacientes con capacidad de filtración de creatinina superior a 90 ml/min (normal), aunque con alguna de las enfermedades descritas arriba (diabetes, hipertensión, riñones poliquísticos, etc.). Normalmente no hay síntomas. En esta fase, hay alteraciones en los exámenes de orina, con síntomas como sangrado o pérdida de proteínas;
  • IRC fase II: Pacientes con capacidad para filtrar entre 60 y 89 ml/min de creatinina. Puede ser considerada como la fase de pre-insuficiencia renal. Son individuos con una ligera pérdida de la función renal. En esta fase, los riñones aún pueden mantener las funciones básicas y la creatinina en la sangre aún se encuentra muy cerca a sus niveles normales. No obstante, es importante señalar que estos pacientes tienen un riesgo mayor de agravamiento de la función renal cuando son expuestos, por ejemplo, a drogas tóxicas a los riñones, como antiinflamatorios o contrastes para exámenes radiológicos;
  • IRC fase III: Pacientes con capacidad para filtrar entre 30 y 59 ml/min de creatinina. Es la fase de insuficiencia renal crónica de facto. La creatinina es superior a los valores de referencia y las primeras complicaciones comienzan a manifestarse. La capacidad del riñón para producir eritropoyetina -una hormona que controla la producción de glóbulos rojos- ha sido disminuido por la médula ósea, causando anemia progresiva en el individuo. Los pacientes con insuficiencia presentan también una enfermedad llamada osteodistrofía renal, por lo que deben comenzar el tratamiento y ser monitoreados por un nefrólogo, ya que, a partir de esta fase, suele haber una progresión relativamente rápida de la insuficiencia renal si no se trata adecuadamente;
  • IRC fase IV: Pacientes con capacidad para filtrar entre 15 y 29 ml/min de creatinina. Es la fase pre-dialítica. Es el momento en que los primeros síntomas comienzan a surgir y los análisis de laboratorio indican varias alteraciones. El paciente presenta niveles elevados de fósforo y PTH, anemia avanzada, pH sanguíneo bajo (aumento de la acidez en la sangre), elevación del potasio (con posible surgimiento de arritmias cardiacas), pérdida de peso y signos de desnutrición, agravamiento de la hipertensión, debilitamiento óseo, aumento del riesgo de enfermedades cardiacas, disminución de la libido, disminución del apetito, cansancio, Debido a la retención de líquidos (por la insuficiencia de los riñones), el paciente puede no notar la pérdida de peso, ya que el peso puede mantenerse igual o incluso aumente; el paciente pierde masa muscular y grasa, pero retiene líquidos, pudiendo desarrollar pequeños edemas en las piernas;
  • IRC fase V: Pacientes con capacidad para filtrar menos de 15 ml/min de creatinina. Es considerada como la fase terminal de insuficiencia renal. Debajo de los 10-15 ml/min, los riñones no desempeñan sus funciones básicas y se recomienda iniciar la diálisis. Si bien aun se puede orinar, el volumen no es tan grande (oliguria) o hay ausencia de orina (anuria) y el paciente comienza a desarrollar edemas La presión arterial se descontrola y los niveles de potasio en la sangre se elevan, pudiendo provocar arritmias cardiacas e incluso la muerte. El paciente ha perdido mucho peso y no es capaz de alimentarse bien. Siente náuseas y vómitos, sobre todo por la mañana; se cansa con facilidad y padece anemia, la cual, si no está siendo ya tratada, puede llegar a niveles peligrosos. Si la diálisis no se inicia rápidamente, el cuadro empeora. Quienes no mueren por una arritmia cardiaca pueden desarrollar edema pulmonar o alteraciones mentales, como desorientación, crisis convulsivas e incluso coma.

Cuando se realiza un ultrasonido de los riñones, sobre todo en las últimas etapas, estos se muestran atrofiados, con un tamaño reducido; esto es importante para el diagnóstico del IRC, pues hay pacientes que llegan a la fase V con pocos síntomas y signos. No obstante, a pesar de los pocos síntomas, estos presentan numerosas alteraciones en los estudios de laboratorio, por lo que mientras más se atrase el inicio de la diálisis, peor serán las lesiones óseas, cardiacas, la desnutrición y el riesgo de arritmias malignas.

Muchas veces, el primero y único síntoma de la insuficiencia renal es la muerte súbita, por lo que es fundamental acudir regularmente con un médico.

En caso de suspecha de insuficiencia renal crónica, consulte a un médico, de preferencia un nefrólogo, para ser evaluado.

Insuficiencia renal crónica: qué es y cuáles son sus síntomas

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