Mal de Parkinson

Mal de Parkinson: qué es, síntomas y tratamiento

¿Qué es el Mal de Parkinson?

El mal de Parkinson es una enfermedad neurológica degenerativa que afecta los movimientos, causando síntomas como temblores, lentitud de los movimientos, rigidez muscular, pérdida del equilibrio, alteraciones en el habla y en la escritura.

La enfermedad o mal del Parkinson ocurre debido a una degeneración de las células localizadas en una región del cerebro llamada sustancia negra. Estas células producen una sustancia llamada dopamina, un neurotransmisor que conduce los impulsos nerviosos. La disminución o la falta de dopamina afecta los movimientos del cuerpo.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas del mal de Parkinson se caracterizan por:

  • Temblores que aumentan gradualmente;
  • Movimientos ejecutados de forma más lenta;
  • Arrastrar los pies al caminar;
  • Postura inclinada hacia enfrente.

Los temblores afectan los dedos o las manos, pudiendo afectar también el mentón, cabeza y pies. Puede ocurrir solamente en un lado del cuerpo o en ambos y ser más intenso en un lado que en el otro. Este temblor es llamado temblor de reposo, pues ocurre cuando no se está realizado ningún movimiento.

Puede haber variación de los temblores a lo largo del día, volviéndose más intensos cuando el paciente se pone nervioso y desaparece cuando está completamente relajado.

Otros síntomas iniciales del mal de Parkinson:

  • Rigidez muscular;
  • Reducción de la cantidad de movimientos;
  • Trastornos del habla;
  • Dificultad para deglutir;
  • Depresión;
  • Dolores;
  • Mareos;
  • Trastornos del sueño, respiratorios, urinarios.

No obstante, para que el mal de Parkinson sea diagnosticado, no es necesario que todos estos síntomas estén presentes. Con 2 o 3 de estos síntomas basta para pensar que la persona padece la enfermedad.

El mal de Parkinson suele manifestarse de manera lenta y progresiva, normalmente alrededor de los 60 años de edad, aunque 10% de los casos ocurren antes de los 40 (parkinsonismo precoz) e incluso en personas con menos de 21 (parkinsonismo juvenil).

Inicialmente, los síntomas del mal de Parkinson aparecen solamente en un lado del cuerpo y el paciente suele quejarse de que uno de los lados no responde igual que el otro.

El temblor está presento incluso en reposo, mejorando cuando la persona mueve el miembro afectado.

Sin embargo, los temblores no se presentan en todos los individuos con mal de Parkinson, así como no todas las personas con temblores padecen la enfermedad.

El paciente nota que los movimientos con el miembro afectado se vuelve más difíciles de ejecutar, más lentos, afectando sus tareas cotidianas, como escribir, usar los cubiertos o abotonarse la ropa. El paciente también siente el lado afectado más pesado y rígido.

Estos síntomas se vuelven más intensos, afectando inicialmente a otro miembro en el mismo lado y, después de algunos años, llegan al otro lado del cuerpo.

¿Hay cura? ¿Cuáles son los síntomas?

El mal de Parkinson no tiene cura, pues aún no existen medicamentos disponible capaces de curar o evitar efectivamente la degeneración de las células nerviosas. El tratamiento busca combatir los síntomas y retardar el avance de la enfermedad, permitiendo al paciente llevar una vida independiente y aumentar la calidad de la misma.

El tratamiento del mal de Parkinson incluye:

  • Medicamentos;
  • Fisioterapia;
  • Terapia ocupacional;
  • Fonoaudiología (logopedia);
  • Nutrición;
  • Apoyo psicológico.

El objetivo es reducir las afectaciones funcionales derivadas de la enfermedad.

Los medicamentos usados para tratar la enfermedad de Parkinson reponen parcialmente la dopamina (sustancia que conduce los impulsos nerviosos) que el afectado con Parkinson ya no produce, mejorando así los síntomas de la enfermedad.

Estos medicamentos deben usarse de por vida o hasta que tratamientos más eficaces sean descubiertos.

Hay también técnicas quirúrgicas capaces de atenuar algunos de los síntomas del mal de Parkinson, pero sólo se indican en ciertos casos, cuando los medicamentos ya no son capaces de controlar los síntomas.

El neurólogo es el médico responsable del diagnóstico y tratamiento del mal de Parkinson.

 

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