pericarditis

Pericarditis: síntomas, causas y tratamiento

Signos y síntomas de la pericarditis

Los síntomas de la pericarditis inician repentinamente, causando principalmente dolor en el pecho. Este dolor surge repentinamente y toma tiempo en desaparecer, pudiendo extenderse hacia los hombros y cuello, lo cual puede hacer que la persona piense que está sufriendo un infarto.

La pericarditis puede causar además otros signos y síntomas, como dificultad respiratoria, sobre todo cuando la persona está acostada, además de cansancio, fiebre y tos.

En las pericarditis virales, los síntomas respiratorios y gastrointestinales son más comunes, mientras que en las bacterianas, la fiebre es más frecuente.

Las pericarditis ocurren con más frecuencia en periodos de epidemias de gripe, resfriados y otras infecciones virales. Incluso luego de curarse de la infección respiratoria, es normal que los síntomas de la pericarditis persistan, principalmente el dolor torácico.

Sin embargo, el dolor del tórax, si bien es la manifestación muy común, no siempre está presente. En niños, puede haber dolor abdominal, mientras que en los adultos la pericarditis puede causar solamente una sensación de peso o presión en el pecho.

Causas

La pericarditis es una inflamación del pericardio, una membrana fina de tejido fibroso que recubre el corazón y lo envuelve como una bolsa. Las infecciones virales están entre las principales causas de pericarditis (p. ej. gripe, varicela, paperas, sida, sarampión, hepatitis, herpes, entre otras.) Sin embargo, la inflamación también puede ser causada por traumatismos, lesiones y perforaciones en el tórax, infarto, cáncer e insuficiencia renal.

La pericarditis también puede ser desencadenada por la radioterapia, sobre todo en los casos de cáncer de pulmón y de mama, por estar cerca cl corazón.

La insuficiencia renal puede causar pericarditis debido a la acumulación de toxinas en el cuerpo. Estas causan irritación en el pericardio, lo cual puede causar inflamación y causar pericarditis.

En los casos de cáncer, la pericarditis ocurren en casos de metástasis. Cuando alcanzan el pericardio, estas células cancerosas pueden causar la inflamación.

Las enfermedades autoinmune también pueden causar pericarditis, como el lupus, la artritis, la esclerosis y la vasculitis.

Las infecciones bacterianas pulmonares, la tuberculosis y otras infecciones derivadas de complicaciones quirúrgicas también pueden causar pericarditis cuando las bacterias llegan al corazón.

El pericardio también puede inflamarse en casos de enfermedades intestinales o a causa de efectos secundarios de ciertos medicamentos.

Pericardio y pericarditis

El pericardio se forma por dos capas, separadas entre sí por un poco de líquido que actúa como lubricante. En la pericarditis, este líquido aumenta significativamente (“agua en el corazón”), lo cual puede comprimir el corazón y perjudicar su función de bombeo de sangre.

El pericardio protege el corazón y lo separa de los órganos y tejido que lo rodean. Esta membrana también sirve como protección que impide que el corazón se expanda demasiado al llenarse de sangre.

La pericarditis se vuelve recurrente cuando el mismo agente infeccioso vuelve a manifestarse después de tratar y curar la pericarditis aguda.El síntoma más característico en estos casos suele ser el dolor en el pecho, que surge después de semanas o meses del episodio agudo.

Tratamiento

En los casos más leves, el tratamiento de la pericarditis puede realizarse con antiinflamatorios. Cuando la infección es causada por bacterias, el tratamiento puede incluir antibióticos.

Además de los medicamentos, se recomienda guardar reposo y evitar el estrés. Con un tratamiento adecuado, la pericarditis suele curarse en pocas semanas.

Sin embargo, en los cuadros más graves, como en la pericarditis constrictiva o en casos de complicaciones, como el tamponamieto cardiaco, el tratamiento podrá incluir cirugía.

El taponamiento cardiaco ocurre cuando la cantidad de líquido que se acumula en el pericardio es tanta que comprime el corazón, afectando el bombeo de sangre. Es una condición grave, que puede causar insuficiencia cardiaca.

La pericarditis constrictiva, por su parte, se caracteriza por la formación de cicatrices y el engrosamiento del pericardio, que ocurre debido a una inflamación prolongada en los casos de pericarditis frecuentes. Debido a esto, el pericardio pierde su elasticidad y se vuelve más rígido, afectando la expansión del corazón cuando se llena de angre y, consecuentemente, la circulación hacia el resto del cuerpo.

 

Pericarditis: síntomas, causas y tratamiento

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