Pie diabético: qué es, síntomas y tratamiento

¿Qué es el pie diabético?

El pie diabético es una de las complicaciones más comunes en los pacientes diabéticos y el resultado final de un conjunto de alteraciones que la diabetes provoca en los miembros inferiores: lesiones en los nervios, alteraciones en la circulación arterial, disminución de las defensas y alteraciones anatómicas de los huesos del pie.

Todos estos factores en conjunto causan la disminución de la sensibilidad en los pies, que predispone el surgimiento de úlceras (heridas profundas), que pueden infectar y causar serias complicaciones, algunas veces requiriendo amputación.

¿Cuáles son los síntomas del pie diabético?

  • Pulso débil en los pies;
  • Pies fríos, con piel fina, brillosa y descamativa;
  • Pérdida de los vellos del pie;
  • Dolor, quemazón, adormecimiento u hormigueo en los pies;
  • Disminución de la sensibilidad al calor y frío;
  • Alteración de la manera en que el paciente apoya su pie en el piso;
  • Manchas rojas, heridas, ampollas o úlceras.

El reconocimiento precoz y el manejo de los factores de riesgo son importantes para reducir la aparición de úlceras y lesiones graves en el pie, que traerán consecuencias potencialmente graves.

El principal factor de riesgo es la diabetes mal controlado, en el cual el paciente pasa largos periodos con la glucosa elevada. Otros factores de riesgo son: neuropatía (alteraciones en los nervios), deformidades en el pie y señales de enfermedades vasculares (ya que disminuyen el flujo de la sangre arterial a los tejidos). Los tres pueden ser identificados a través de un examen físico cuidadoso de los miembros inferiores.  Entre estos, la neuropatía parece ser el principal factor que influye en el desarrollo del pie diabético.

Es importante, además, el uso de zapatos adecuados para diabéticos, principalmente si el paciente presenta manchas rojas, puntos con dolor, ampollas, callos, pie plano, juanetes o dolor frecuente debido al uso de zapatos.

Se debe dejar de fumar, ya que el cigarro causa daños a los pequeños vasos sanguíneos de los pies y piernas, favoreciendo la progresión de la lesión vascular y dificultando el proceso de cura de las lesiones de piel ya existentes.

Todos los pacientes diabéticos deben examinar sus pies y usar zapados adecuados, acolchados y que no aprieten demasiado sus pies. El endocrinólogo también deberá examinar los pies del paciente en cada consulta.

¿En qué consiste el tratamiento?

Se recomienda que el tratamiento del pie diabético sea multidisciplinario. Lo más importante es prevenir su aparición.

Diferentes estudios han demostrados que los programas de cuidados de los pies, incluyendo la orientación del paciente, examen regular y clasificación del riesgo, pueden reducir la ocurrencia de las lesiones en los pies en hasta 50%. Hay cinco puntos básicos para prevenir el pie diabético:

  • Inspección regular y examen de los pies y de los zapatos;
  • Identificación de los pacientes de alto riesgo, que deberá ser realizada por el endocrinólogo o médico general;
  • Educación del paciente, de la familia y de los profesionales de la salud;
  • Uso de zapatos apropiados;
  • Tratamiento de las enfermedades no ulcerativas, como callos y micosis cutáneas en los pies.

Un enfoque terapéutico conservador debe incluir una rutina de caminatas, uso de zapatos adecuados, dejar de fumar y un tratamiento riguroso contra la presión alta y dislipidemia, en caso de haber úlcera o gangrena presentes. Las anormalidades biomecánicas son consecuencia frecuente de la neuropatía diabética y causan que la presión en la planta del pie se altere. La combinación de deformidades en los pies con neuropatía aumenta el riesgo de úlceras.

El alivio de la presión es esencial para prevenir y cicatrizar las úlceras. Los zapatos y plantillas deben ser inspeccionados frecuentemente y cambiados cuando sea necesario. La paciente nuca debe volver a usar un zapato que ya le haya causado úlceras.

En caso de úlcera, el tratamiento deberá ser multidisciplinario. El control de la infección, el tratamiento de la enfermedad vascular, el alivio de la presión y el abordaje de la lesión son componentes esenciales en el tratamiento multifactorial de las úlceras.

Cuando hay lesiones, se debe evaluar la perfusión del miembro por parte de un cirujano vascular. En caso de señales de obstrucción arterial significativa, se deberá evaluar la realización de una cirugía para restablecer el flujo de sangre al miembro afectado. La diabetes no es razón para posponer la cirugía, cuando esta es necesaria, ya que la probabilidad de éxito y recuperación son similares en diabéticos y no diabéticos.

El control riguroso de la glucosa es fundamental para la cicatrización de la úlcera. Además del control de la glucosa, es necesario controlar la infección del pie, ya que es una amenaza que debe ser tratada empíricamente y de manera incisiva.

Los signos y síntomas de la infección, como fiebre, leucocitosis y elevación del VHS pueden estar ausentes en pacientes diabéticos con úlceras infectadas en los pies. Las infecciones superficiales son frecuentemente causadas por bacterias Gram-positivas, mientras que las infecciones más profundas por diferentes microrganismos, incluyendo bacterias Gram-negativas y anaeróbicas.

En casos de infección profunda y grave del pie, es necesario remover quirúrgicamente el tejido infeccioso.

El tratamiento del pie diabético deberá ser orientado por el endocrinólogo y cirujano vascular.

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