Tengo problemas para respirar. ¿Qué puede ser?

La dificultad para respirar puede ser causada por enfermedades cardiacas o pulmonares, factores emocionales (ansiedad, depresión), falta de condición física o fuerza muscular.

En los casos de insuficiencia cardiaca, el corazón no es capaz de bombear la sangre eficientemente, provocando una acumulación de sangre dentro del órgano. Como resultado, el corazón se vuelve más grande y la presión sanguínea en los casos de los pulmones aumenta, causando un derrame de fluidos hacia el pulmón (edema pulmonar), dificultando la respiración.

La dificultad para respirar también puede ser causada por enfermedades respiratorias, como la gripe, resfriado, enfisema pulmonar, bronquitis, asma, sinusitis, rinitis, entre otras enfermedades que afectan los pulmones y las vías respiratorias.

Las personas que practican poca actividad física o permanecen inactivas por mucho tiempo pueden sentir problemas para respirar debido a su falta de condición cardiorrespiratoria o a la debilidad muscular. En ambos casos, la falta de aire se debe al mayor esfuerzo que la persona debe realizar para llevar a cabo sus actividades.

Hay también casos en los que la dificultad para respirar puede originarse por factores psíquicos, como angustia, ansiedad, depresión y trastorno de pánico.

Cuando la dificultad respiratoria incluye jadeos, interrupciones del sueño durante la noche, dificultad para hablar, labios amoratados, tos, dolor o silbido en el pecho, consulte a un médico para investigar la causa de su falta de aire.

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