Quiste de Baker: qué es, diagnóstico y tratamiento

¿Qué es el quiste de Baker?

El quiste de Baker (quiste poplíteo) es una acumulación de líquido sinovial (articular) en las vainas y bolsas sinoviales en la parte posterior de la rodilla.

El líquido sinovial suele circular entrando y saliendo de las bursas de la rodilla. Entre este y la bursa, existe un sistema de válvulas responsables de controlar la cantidad de líquido que entra y sale de las bolsas.

Sin embargo, hay casos en los que la rodilla produce una cantidad exagerada de líquido sinovial (sinovitis), lo cual ocasiona una acumulación de líquido en la bursa (quiste).

En niños, este quiste tiene la apariencia de un bulto que sobre sale de la parte trasera de la rodilla y no provoca dolor, haciéndose más nítido cuando se extiende la pierna. No suele provocar síntomas además de un poco de incomodidad o rigidez.

En adultos, la aparición de este quiste por lo general está relacionada con enfermedades intra-articulares de la rodilla (lesiones en las estructuras internas de la rodilla, como el menisco, ligamentos, cartílagos, entre otros), que causan un aumento de la producción de líquido sinovial.

Los síntomas normalmente están relacionados con la compresión de las estructuras de la parte trasera de la rodilla, aunque en determinadas situaciones el quiste pude romperse y desencadenar hinchazón en la pantorrilla con síntomas semejantes a una trombosis venosa.

Diagnóstico

El diagnóstico normalmente es confirmado por medio de exámenes de imagen, como ultrasonido y resonancia magnética; esta última, además, puede ayudar a descubrir la causa del quiste.

En el examen físico, el médico buscará un bulto suave en la parte trasera de la rodilla. En caso de que el quiste sea pequeño, se podrá comparar el tamaño de ambas rodillas.

Es posible que el quiste limite los movimientos de la rodilla. En algunos casos, puede haber dolor, bloqueo de los movimientos y otros síntomas de desgaste patelar.

La aplicación de luz en el quiste (transiluminación) ayuda a determinar la naturaleza del quiste. Normalmente, estos quistes están llenos de líquidos. No obstante, cuando aumenta rápidamente de tamaño, hay dolores durante la noche o fiebre, se podrán realizar exámenes para asegurarse que no se trate de algún otro tipo de tumor.

Tratamiento

 

El quiste de Baker es curable y en la mayoría de los casos no requiere tratamiento. La mitad de los niños con quiste de Baker que son tratados sin cirugía presentan remisión total o parcial; incluso con tratamiento quirúrgico, la recurrencia del quiste en niños es de aproximadamente el 40%.

En niños con síntomas dolorosos persistentes, puede indicarse una escisión quirúrgica. En estos casos, el procedimiento se realiza con el paciente boca abajo, por medio de una incisión detrás de la rodilla, por donde se diseca el quiste y se extrae.

En la mayoría de los casos en adultos, el tratamiento no exige cirugía. La resección aislada del quiste suele ser suficiente para hacer que el quiste retroceda. De la misma manera, la aspiración e inyección de corticoesteroides es una medida temporal, ya que presenta una alta tasa de recurrencia del quiste.

El tratamiento conservador del quiste consiste en observación y, en ocasiones, aspiración e infiltración de corticoesteroides para aliviar los síntomas.

En el tratamiento quirúrgico se da prioridad al abordaje de la lesión intra-articular, generalmente por vía artroscópica. En esta cirugía, se trata solamente la lesión asociada, ya que el quiste suele disminuir de volumen o desaparecer tras el procedimiento artroscópico.

En ciertos casos, cuando el quiste de Baker no responde al tratamiento y el malestar persiste, se considera la resección abierta. En estos casos, se realiza una incisión detrás de la rodilla, se diseca el quiste y se le remueve desde la base.

El tratamiento del quiste de Baker debe ser orientado por un ortopedista.

Quiste de Baker: qué es, diagnóstico y tratamiento

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