Conjuntivitis: síntomas y tratamiento

Signos y síntomas de la conjuntivitis

Las conjuntivitis pueden ser virales, bacterianas, o causadas por hongos, alergias, traumas e irritación química, como los protectores solares que, junto con el sudor, irritan los ojos.

La conjuntivitis es altamente contagiosa y comienza en uno de los ojos, aunque casi siempre termina afectando al otro al cabo de unos días, muchas veces con mayor o menos gravedad.

El tiempo de la evolución de los síntomas de la conjuntivitis varía de acuerdo con el estado del sistema inmunológico del paciente, siendo el promedio de 7 días.

Algunos tipos de conjuntivitis pueden causar dolor y reducción de la visión, ya que forman una falsa membrana inflamatoria que causa molestia y debe ser removida para mejorar el cuadro más rápidamente. Es común tener que remover la membrana varias veces.

Sin embargo, el síntoma más grave es la inflamación de la córnea (queratitis intersticial) de origen inmunológico, que puede reducir la visión y permanecer durante meses, para la cual necesario un tratamiento prolongado con corticoides.

Tratamiento

El tratamiento de la conjuntivitis consiste en lavarse los ojos frecuentemente con suero fisiológico (solución salina) fría filtrada, para remover las impurezas, y medicamentos específicos, en el caso de las conjuntivitis bacterianas, alérgicas o fúngicas.

En las conjuntivitis irritativas y virales, el tratamiento busca únicamente aliviar los síntomas a través del lavado y gotas antiinflamatorias.

Dependiendo del tipo de conjuntivitis, puede ser necesario remover una falsa membrana inflamatoria que se forma en el ojo para que haya una mejora más rápida.

El uso prolongado de corticoides es indicado en casos de inflamación de la córnea (queratitis intersticial inmunológica), que puede reducir la visión y persistir durante meses.

Generalmente, la conjuntivitis es un problema transitorio que se resuelve sin necesidad de intervención farmacológica.

Se recomienda acudir con un médico general para una evaluación inicial o con un oftalmólogo en casos de enfermedades crónicas oculares.

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