Trastorno explosivo intermitente

Trastorno explosivo intermitente: síntomas, causas y tratamiento

Signos y síntomas del trastorno explosivo intermitente

El trastorno explosivo intermitente (TEI) se caracteriza por expresiones extremas de agresividad, violencia o enfado, generalmente seguidos por sentimientos de arrepentimiento y remordimiento.

Estos ataques pueden resultar en daños materiales o agresiones físicas y verbales hacia terceros, siendo generalmente desproporcionados a las situaciones que las desencadenan. Además de poder herir a otros, las personas con este trastorno también pueden causarse lesiones a sí mismos durante las crisis.

Arrebatos de ira

Las explosiones del trastorno explosivo intermitente pueden llegar a durar media hora y en la mayoría de los casos generan agresiones físicas y verbales, daños corporales y destrucción de la propiedad de terceros. Las crisis pueden ocurrir frecuentemente o en intervalos de semanas o hasta meses.

Entre los episodios, el individuo puede mostrarse relativamente tranquile o manifestar señales de irritación o impulsividad.

Antes o durante las explosiones de agresividad la persona puede presentar, también, pensamientos acelerados, euforia, hormigueo en el cuerpo, escalofríos, taquicardia, sensación de presión en la cabeza y peso sobre el pecho.

Diagnóstico

Para diagnosticar el TEI, es necesario que presente los siguientes signos y síntomas:

  • Episodios frecuentes de ataques de agresividad que hayan resultado en agresiones o daños materiales a terceros;
  • Respuestas agresivas desproporcionadas a las situaciones que las hayan desencadenado.
  • Actitudes agresivas no provocadas por el consumo de drogas o cualquier otra sustancia, enfermedades o trastornos psiquiátricos, como trastornos de personalidad.

Causas

Se desconoce la causa exacta del trastorno explosivo intermitente. El desarrollo de este trastorno probablemente se debe a diferentes factores, como el medio en el que la persona se ha desarrollado, predisposición genética, malfuncionamiento de la serotonina (sustancia responsable de transmitir impulsos cerebrales), trastornos mentales o de personalidad, enfermedad de Parkinson, lesiones cerebrales traumáticas, entre otras posibles causas.

No obstante, se sabe que existen algunos factores de riesgo que pueden favorecer el desarrollo de este trastorno, como el uso de drogas o alcohol, antecedentes de traumas o abusos físicos en la infancia, edad (adolescencia y entre los 20 y 30 años) y ser hombre, pues este trastorno es muy poco común en mujeres.

Alcohol

En muchos casos, las crisis del trastorno explosivo intermitente pueden fácilmente desencadenarse por el consumo de alcohol, incluso en pequeñas cantidades. Se le conoce como “embriaguez patológica”. Cuando esto ocurre, la personalidad de la persona cambia drásticamente, volviéndose prácticamente irreconocible. Después, viene el ataque de ira y las agresiones contra personas y objetos. En estos casos, es común que la persona no recuerde lo que ocurrió después de la crisis.

En estos casos, la persona debe abstenerse totalmente de consumir alcohol. No obstante, las personas con TEI son conscientes de sus actos. Incluso cuando no recuerda muy bien lo que hizo, como ocurre en la embriaguez patológica, sabe de los daños que el alcohol puede provocarle, por lo que debe evitar beber este tipo de bebidas.

Sin un tratamiento, el trastorno puede afectar significativamente la vida del paciente y traerle serias consecuencias.

Tratamiento

El tratamiento del trastorno explosivo intermitente incluye el uso de medicamentos psiquiátricos y psicoterapia. La técnica de psicoterapia más usada es la terapia cognitivo-comportamental. A través de esta, es posible ayudar a la persona a identificar los contextos, actitudes y situaciones que pueden provocar sus arrebatos de ira, así como enseñarlo a controlar la agresividad a través de diferentes técnicas.

EN cuanto a los medicamentos, los más empleados son los antidepresivos, anticonvulsivantes, ansiolíticos y los estabilizadores de humor.

Sin un tratamiento, el TEI puede traer varias consecuencias para la persona.

Quienes sufren este trastorno muchas veces canalizan su ira hacia sí mismos, pudiendo herirse intencionalmente o incluso intentando suicidarse. Además, este trastorno afecta significativamente las relaciones personales, sociales y profesionales del individuo.

En caso de presentar síntomas de TEI, acuda con un psiquiatra para ser evaluado.

Trastorno explosivo intermitente: síntomas, causas y tratamiento

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