Varicela: síntomas, tratamiento y prevención

¿Cuáles son los síntomas de la varicela?

Los síntomas de la varicela inician después de 10 a 20 días del contagio y son los siguientes:

  • Lesiones rojizas en la piel que se transforman en pequeñas ampollas (vesículas) que, posteriormente, se vuelven costras, desapareciendo finalmente en una o dos semanas. Después de que las lesiones se resuelven, pueden quedar cicatrices. Es normal que el paciente manifieste simultáneamente lesiones elevadas, vesículas y costras;
  • Picazón intensa en el lugar de las lesiones;
  • Malestar;
  • Dolor de garganta;
  • Fiebre baja;
  • Pérdida del apetito.

La varicela es una enfermedad infecciosa causada por el virus varicela-zóster, de la familia de los virus herpes, que se trasmite por vía aérea, por gotas expulsadas por la nariz y boca (al estornudas, toser o hablar) que son altamente contagiosas.

Después de la infección, la persona se vuelve inmune a esta enfermedad y raramente ocurrirá una segunda infección. No obstante, el virus permanece en el cuerpo por el resto de la vida.

Complicaciones

En niños, no suele haber complicaciones y los cuadros son autolimitados. Sin embargo, en adultos, adolescentes y pacientes inmunodeprimidos, la varicela puede ser más grave. Entre las complicaciones más comunes están:

  • Neumonitis;
  • Hepatitis;
  • Encefalitis (infección del cerebro);
  • Miocarditis (inflamación del músculo cardiaco);
  • Síndrome de Reye: alteración neurológica que puede ocurrir en pacientes que usan ácido acetilsalicílico (aspirina) durante la infección.

Tratamiento de la varicela

La varicela es una enfermedad autolimitada en la gran mayoría de los casos. El tratamiento en personas saludables, sin deficiencias inmunológicas, consiste básicamente en aliviar los síntomas. Para evitar una infección bacteriana secundaria, se debe evitar rascar las lesiones.

Las uñas de los niños deben mantenerse cortas. Se puede usar antihistamínicos para disminuir la picazón. La fiebre debe tratarse, preferencialmente, con paracetamol. Nunca se debe usar aspirina.

Los baños con permanganato de potasio o con agua boricada pueden ser útiles, especialmente en aquellos pacientes con muchas lesiones ampollosas.

El tratamiento con aciclovir es indicado en pacientes con más de 12 años o en aquellos con riesgo alto de complicaciones. El medicamento no elimina el virus, pero reduce la duración de la enfermedad, la cantidad de las lesiones en la piel y el riesgo de eventuales complicaciones.

Vacunación

Todos los niños a partir del primer año de edad pueden ser vacunadas contra la varicela, así como adultos que aún no han padecido esta enfermedad. En niños, se administran dos dosis: una a los 12 meses y otra entre los 4 y 6 años. En adultos, la segunda dosis se administra después de 4 meses de la primera. La vacuna es contraindicada para embarazadas, pacientes inmunosuprimidos y personas que han recibido otras vacunas con virus vivos en el último mes.

El virus de la varicela permanece en el organismo de por vida, alojándose en las células del sistema nervioso. No provoca síntomas y no es contagioso. Sin embargo, cuando las defensas del paciente disminuyen, el virus puede reactivarse, dando lugar a un cuadro de herpes zóster.

El herpes zóster se caracteriza por lesiones en la piel con características semejantes a las de la varicela común, aunque se restringen a una zona pequeña del cuerpo, en forma de línea. En estos casos, se debe realizar un tratamiento con antivirales (aciclovir, valaciclovir, fanciclovir) en todos los pacientes, durante siete a diez días.

Varicela: síntomas, tratamiento y prevención

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